Una obra compuesta por 3 esculturas habitables, que invitan al intercambio de historias y a la transmisión de saberes bajo la sombra. Concebida como un espacio de conexión humana, la obra permite que el tiempo y el mundo exterior se desvanezcan para dar paso a la interacción al encuentro y a la contemplación. Evoca el movimiento, la sabiduría, recordando el valor de los vínculos que conforman nuestras raíces culturales y personales. Se presenta como un lienzo en blanco para la expresión contemporánea.

Mesa: Sentarse a la mesa, un lugar de diálogo.

La mesa se convierte en el epicentro de un encuentro íntimo, el lugar donde las personas se reúnen para compartir, conversar y colaborar. Este espacio, cargado de simbolismo, representa la unión y la cooperación. En su superficie se despliegan ideas, se construyen acuerdos y se generan momentos de interacción, ya sea en una comida, una reunión o una conversación informal, la mesa fomenta la conexión entre los participantes, invitándolos a reflexionar sobre su relación con los demás.

Foro: El Ágora como espacio de encuentro.

El foro, espacio tipo Ágora que reúne a las personas para el intercambio de ideas y el conocimiento. Con un graderío flexible y adaptable, este espacio permite que los asistentes se dispongan en diferentes configuraciones, favoreciendo tanto la participación activa como la contemplación. Aquí se llevan a cabo conversatorios, presentaciones y foros, donde las voces se entrelazan en un ambiente propicio para la reflexión colectiva. Las proyecciones y presentaciones multimedia añaden una capa de dinamismo al espacio, enriqueciendo la experiencia sensorial de los participantes. El foro es un lugar donde las ideas se comparten y se confrontan, pero también un sitio para la escucha atenta y el aprendizaje mutuo.

Mirar y enfocar: La red y la escalera, una experiencia de observación.

La obra no se limita a lo que está al nivel de los ojos, sino que invita a mirar hacia arriba y hacia el exterior, la ciudad. La red y la escalera son elementos que conectan a los espectadores con una nueva perspectiva, permitiendo la circulación vertical a través del espacio. La red, dispuesta en un nivel inferior, ofrece un refugio donde los participantes pueden recostarse, relajarse y observar el cielo o el movimiento de la vida a su alrededor. Es un lugar donde la observación se convierte en un acto introspectivo, un espacio para detenerse y reflexionar. La escalera, por su parte, no solo facilita el acceso a diferentes niveles del espacio, sino que también actúa como un elemento escultórico que invita a un recorrido lento y contemplativo. Cada peldaño se convierte en una pausa, una oportunidad para observar, respirar y reconectar.

En conjunto, Sombras nómadas es mucho más que una obra de arte: es un lugar que invita a la participación, la reflexión y el encuentro. A través de sus componentes —el foro, la mesa, y el mirador— el espacio se convierte en un escenario para la interacción humana y la contemplación, un lugar donde el pensamiento, el diálogo y la observación se encuentran.

Información general

SOMBRAS NÓMADAS – RAMA ESTUDIO
Arquitectos: Carla Chávez – Carolina Rodas – Felipe Donoso
Ubicación: Centro de Arte Contemporáneo CAC - Quito, Ecuador
Año de Finalización: 2025
Equipo de Proyecto: Cristián Baque.
Maestro estructuras metálicas: Hierro Hogar-Williams Romero.
Fabricantes del material textil: Tenzo by Industrias KRON.
Fotógrafo: Eduardo Garate.

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